Chelo De Castro a sus 99 años de edad, el periodista deportivo más longevo del mundo

Fuente: El Heraldo



José Víctor De Castro Carroll, mejor conocido como Chelo De Castro, llegó a a sus 99 años de edad.


El respetado columnista de deportes de EL HERALDO, reconocido por la Asociación Internacional de Prensa Deportiva (AIPS) como el periodista más longevo de este campo, a través de un pergamino entregado en 2017, cuando tenía 97 calendarios, se mantiene vigente y produciendo contenidos para este diario y su programa radial Desfile Deportivo, que se emite de lunes a viernes en horario matinal.


Con una impresionante lucidez, expresa sus opiniones a través de su peculiar y tradicional estilo.


Chelo De Castro C. se ha dado el lujo de mandar para el carajo a quien le ha dado la gana, llámese como se llame, ya sea a través de sus escritos en los diarios La Prensa, El Nacional, Diario del Caribe y EL HERALDO.


Fuera de estos dos escenarios también se las ingenia para torear a aficionados impertinentes, que le lanzan preguntas pringamoceras para despejar alguna duda sobre algún hecho deportivo del pasado. No niega que muchas de esas lo ponen a tambalear porque asegura que la memoria ya le falla.


Dirigentes internacionales de la talla de José Sulaimán y Juan Antonio Samaranch –ya fallecidos– han sido blanco de los punzantes vainazos de Chelo. Del primero está seguro que los leía e, inclusive, se enteró que en una visita a Barranquilla quería verlo para regalarle un lujoso reloj. Chelo lo supo y no asistió al acto para evitar recibir aquella prenda.


¿Cómo llegó al periodismo?

No ha habido en la historia de este país un periodista deportivo que haya comenzado con la humildad con la que yo comencé, escribiendo para que otro firmara, y así duré mucho tiempo. Y cuando en La Prensa descubrieron que no era ese el que escribía, sino yo, me llamaron para escribir. Y ahí sí asomé la cara.


¿Por qué sucedió eso?

Porque yo no conocía a nadie en los periódicos, yo trabajaba en la Alcaldía con Germán Núñez, y allá llegaban EL HERALDO y La Prensa, y yo le decía a él “esto está equivocado, esta vaina no es así”. Llegó un momento en que lo fastidié y me dijo: “Óyeme vamos a hacer una cosa, escribe una vaina para que te la publiquen en un periódico”. Le respondí: “pero si yo no conozco a nadie”. “Bueno, yo la llevo  a La Prensa”, respondió. A él lo descubrieron porque era secretario de la Liga de Béisbol del Atlántico y Nicolás Rosanía, el presidente, se dio cuenta de que una cosa era el estilo suyo en las actas y otra lo que escribía en el periódico (Risas).


¿Cómo llegó a EL HERALDO?

Yo tuve un disgusto en La Prensa cuando me dijeron que no podía seguir escribiendo sobre un tema. Yo no acepté esa vaina y renuncié inmediatamente. El director del periódico, Miguel Bayona, estaba de embajador en Canadá y cuando vino a los 6 meses me mandó a llamar. Yo le dije: ‘A mí me da mucha pena, yo estoy en El Nacional, y yo tengo una norma, que de donde me voy no vuelvo’. Duré en El Nacional 5 años y en El Diario del Caribe 8 años. Allí pasó  la misma vaina. Un día no sale la columna y llamo a Hernando Gómez Oñoro, el jefe de redacción, para que me explicara. Me dijo que no habían estado de acuerdo con ella. ‘Ah, ¿no estuvieron de acuerdo?, entonces considérame desde hoy fuera de ese periódico. Hasta hoy llegamos’. Eso lo supo Juan Gossaín, que estaba en EL HERALDO. Mike Schmulson habló con él y le dijo: ‘hombe, si yo lo que necesito es un tipo que escriba todos los días, que no lo hay en este periódico. Llámalo’. Así comencé yo y ya son 40 años en EL HERALDO, donde me he sentido bien porque se respeta el pensamiento del cronista deportivo. A mí no me han tachado nunca una traza allá, no que yo sepa.


¿Cómo nació su programa ‘Desfile Deportivo’?

Yo le huía al micrófono porque me daba cuenta que no tenía voz para triunfar en la radio, y además, tenía la lengua pegá, donde las palabras tienen ‘R’ ahí me veía yo en las del carajo. Pero llegó un día en que me convencí y dije que si Carlos Fernández Garay tiene un programa por la mañana, 10 minutos de deporte, y la gente lo oye, me voy a meter en esta vaina también. Con un atraso de ocho años llegué a la radio, porque comencé en 1945 en La Prensa y en la radio empecé en el 53, en Emisora Atlántico. En La Voz de la Patria estuve 40 años.

Aunque jugó fútbol, sus pasiones son el béisbol y el boxeo.


¿Por qué se ausentó de los escenarios y eventos deportivos?

Porque ya me pesaban las corvas, pero yo no faltaba al Tomás Arrieta ni a los programas de boxeo. En el fútbol escogía los partidos. El único partido que jugó Pelé en Barranquilla, yo estaba ahí. Y escribí una crónica donde dije que me convencía por qué Pelé era el máximo goleador, porque todo el equipo Santos jugaba para él.


¿Y en el boxeo quién ha sido su ídolo?

En los pesos completos tengo dos: Jack Dempsey y Joe Louis, para mí los más grandes que ha habido en el boxeo. La gente cree que yo soy enemigo de Muhammad Ali, y no es así. Sí estoy convencido de que Dempsey y Louis lo habrían noqueado. A mí nadie me saca de esa convicción.


¿Sus mayores polémicas deportivas fueron con Melanio Porto Ariza?

Sí, conmigo tuvo agarrones, pero personalmente Meporto, y yo lo dije en una crónica, era un hombre con sentido humanista y compañero. Cuando supo que habían vendido La Voz de la Patria, y por consiguiente yo había quedado cesante, me llamó desde Cartagena: ‘Chelo salgo para Barranquilla a buscar una emisora que te dé media hora’. Eso no lo hizo ningún periodista deportivo de aquí.


¿Cuándo inició sus campañas para bautizar los escenarios deportivos?

Aquí hubo un gran periodista deportivo que se llamó Marco Aurelio Vásquez, quien firmaba como Niño Yeyo. Él, cuando me sintió perrenque, hizo una gran amistad conmigo. Un día, cuando venían de Maracaibo los restos de Tomás Arrieta, me dijo que lideráramos una campaña para que el estadio de béisbol llevara su nombre. Tomás Arrieta ha sido el más grande pelotero que ha dado Barranquilla y quizás el país. En Cartagena lo bautizaron el ‘hombre team’, porque jugaba las 9 posiciones del béisbol, y bien jugadas. Me enamoré de esa causa. Después el Chaco Martínez, alero derecho del Sporting, hermano de Romelio, me dijo: ‘Qué tristeza que en Barranquilla nadie se acuerde de mi hermano, nadie lo menciona, nadie le dedica nada’. Yo le dije: ‘Chaco te doy mi palabra de que a partir de hoy ese estadio se va a llamar Romelio Martínez. Y voy a librar una campaña por esa vaina y ahí está.


¿Y qué quiere decir ‘mondis, miqui, joping yegua’?

Es una expresión de los viejos barranquilleros para mamar gallo. Significa que no me crean tan pendejo.

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