El Galeón San José no terminará en manos de los caza-tesoros: Gobierno




Durante un foro académico, la vicepresidenta de la República, Marta Lucía Ramírez, reafirmó que el gobierno se está tomando el tiempo necesario para realizar un buen proceso de contratación que permite el rescate de los multimillonarios tesoros del galeón San José.


La alta funcionaria manifestó, en la instalación del Foro Internacional: Retos y perspectivas de la formación académica en Patrimonio Cultural Sumergido en América Latina, que “nuestra Constitución nos impone el compromiso de defender el patrimonio de todos los colombianos y el Gobierno del presidente Iván Duque no ahorrará esfuerzos en esta labor".


Según Ramírez, "nuestra historia y el legado de nuestros antepasados no terminará convertido en bienes para negociar por anticuarios, coleccionistas ni caza tesoros del mundo entero. Por eso trabajamos bajo la premisa de unidad, indivisibilidad y no comercialización de los hallazgos. El San José es un patrimonio de los colombianos para toda la humanidad”, señaló.


La alta funcionaria también explicó que “en la actualidad, historiadores, profesores y periodistas han expresado que es probable que en aguas colombianas haya cientos de galeones hundidos".


"La historia de nuestros antepasados, su legado, prácticas y costumbres serán reveladas con la extracción de esos naufragios y por esa razón, las decisiones que se tomen no son aisladas sino que define la protección del patrimonio sumergido de nuestra Nación. El primer gran reto que tenemos es nuestro conocido Galeón San José”, sostuvo la Vicepresidenta.


Por último apuntó que, “la defensa del patrimonio histórico de nuestra nación de indiscutible interés para la historia de la humanidad” y por tal motivo se está elevando consulta al Consejo de Estado para aclarar “algunas dudas legales surgidas sobre el desarrollo del proceso de contratación adelantado por el gobierno anterior”.


Decisión


Hace cerca de un mes, el gobierno decidió prorrogar la suspensión del proceso de contratación para la recuperación del Galeón San José.  


Así lo hizo saber en un comunicado de la vicepresidencia de la república y el ministerio  de Cultura, en el que explicó que se quiere identificar las posibles y mejores fórmulas legales para lograr que todas las piezas que se recuperen del Galeón permanezcan en Colombia, como patrimonio de todos los colombianos.


Por este motivo se invitó al único proponente en este proceso a discutir alternativas al respecto.


El gobierno informó que también se pediría un pronunciamiento al Consejo de Estado para aclarar algunos aspectos legales de la Asociación Público Privada.


 “Durante los últimos siete meses se ha revisado el trámite de la asociación público privada y afirman que aunque el proceso está bastante avanzado, algunos de sus elementos jurídico generan dudas, y en particular, nos preocupa la posibilidad de que el pago al contratista se realice mediante la entrega de piezas extraídas del Galeón San José”, se explicó en el comunicado.


Historia


El San Joaquín era el barco gemelo del San José. Dos barcos de diseño idéntico que viajaron a América.


España entre 1700 y 1713 estaba en guerra, la de sucesión española y causante del hundimiento. 


En tiempos de guerra la circulación de las flotas se interrumpían porque estar paseando un barco cargado de mercancía valiosa en un trayecto de más de un mes con oportunidad que una flota enemiga lo capture no era lo mejor. 


El Galeón San José llevaba una carga tan valiosa, explica José Manuel Espinosa, director del departamento de Historia y Ciencia de la Universidad del Norte, porque la corona española lo envió con la recaudación de los impuestos de América después de varios años de pausa por la guerra. “Pero en un punto España empezó a necesitar los caudales de América. En 1706 se decide mandar una flota para recaudar todo lo acumulado”. 


Juan Guillermo Martín, arqueólogo y director del Museo Mapuka, agrega que “un barco de estos más pesado hace más difícil su maniobra”. 


“La Carrera de Indias —el camino fijado para viajar hasta América— venía por la plata del virreinato de Perú, que es el más próspero de Sudamérica, que incluye las minas de Potosí, los cargamentos de la actual Colombia, cosas del actual Ecuador, todo eso salía a través de Lima”, cuenta Espinosa. Ese recaudo se llevó del Puerto de Lima al Callao y luego por barco hasta Panamá, y la manera en que llegaría a España —que debía ser por el Caribe— la mercancía cruzaría por tierra hasta Portobelo. Ahí los barcos venden sus productos y cargan de vuelta los artículos americanos, metales preciosos y caudales.


“Pero hubo un problema”, cuenta Espinosa. Portobelo, aunque era un sitio muy seguro, era una bahía estrecha y llena de montañas lo cual la hacía insalubre y teniendo en cuenta que era un recorrido que duraba mucho tiempo, se establecía que los barcos esperaban la plata en Cartagena, otra bahía segura y más salubre, con una ciudad más grande donde se obtenían suministros más fácil.


En 1708 se decidió de manera temeraria ir a Portobelo después de estar dos años en Cartagena, cargar los barcos con los metales preciosos y a la vuelta, cuando vinieran con el tesoro, llegando al puerto estarían esperando los ingleses para capturar la flota. 

“Los ingleses llegaron con naves de guerra que eran mucho más rápidas, ligeras y preparadas para tomar lo que traían los barcos”, sostiene Martín. 


Es importante conocer que el cargamento de metales preciosos no se distribuían por igual entre los barcos —que eran de distintos tamaños y armamentos—. “Este iba en los barcos más protegidos, los que estaban mejor armados y llevaban más cañones, es decir, la nave capitana y la almiranta, en este caso el San José era la capitana y el San Joaquín la almiranta”, asegura.

A eso se le suma las perlas que salieron del Archipiélago de las Perlas, en el pacífico panameño, y los bienes de los civiles que viajaban en estos barcos, dice Martín. “No solo se movía carga de la corona, sino que viajaban particulares con sus objetos más preciados”. 

Datos que también aprendió Florentino. Que era la nave insignia de la Flota de Tierra Firme, y había llegado procedente de la feria legendaria de Portobelo, en Panamá, donde había cargado parte de su fortuna: trescientos baúles con plata del Perú y Veracruz, y ciento diez baúles de perlas reunidas y contadas en la isla de Contadora. 


Los ingleses ya sabían cuáles eran los barcos donde estaban los tesoros y por eso se fueron directo por el San José.


El San Joaquín logró librarse de la emboscada e ingresar a la bahía de Cartagena para protegerse, mientras que el San José intentó regresarse, pero no lo consiguió.

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