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¿Usted come para alimentarse o come por ansiedad?



Hola mis amigos Telecaribistas y Lozanistas (¿Les gusta el término? Jajaja). Quiero empezar por preguntarles, Si ¿son de aquellas personas que acaba de comer y ya piensa en "almorzar o cenar de nuevo"?


Pero, ¿será que lo que sientes es hambre o simplemente ganas de comer? ¡Pues, sepan que hay una diferencia importante ahí!


El hambre ocurre, entre otros factores, cuando hay una caída en la tasa normal de glucosa en la sangre alertando al organismo de que necesita más energía para seguir funcionando correctamente (generando así la sensación de hambre).


¿Debemos comer cada vez que tengamos hambre? La verdad es que NO. Es allí cuando los que respondieron SI a la pregunta anterior cuestionarian, ¿entonces qué hago si siento hambre a cada rato? Esto sucede porque muchas personas están utilizando los carbohidratos (procesados, refinados y azúcares), o comiendo como si estuviéramos utilizando una droga, buscando de alguna forma calmar nuestra ansiedad. La clave es identificar los detonantes que desencadenan esta ansiedad y buscar equilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu mediante la práctica deportiva, terapias de relajación o por qué no, mediante la oración.

Además de una ansiedad por comer, usted también puede estar ingiriendo alimentos que sólo están "llenando" su estómago y no realmente nutriendo su organismo.

Esta es una situación que vemos con mucha frecuencia en una sociedad ansiosa sobrecargada de estrés y hábitos pocos saludables como es el abuso en el consumo de alcohol y cigarrillo y ni hablar del abuso de sustancias psicoactivas (cocaína, marihuana, antidepresivos, etc).

Por lo tanto, qué tal si cambiamos los carbohidratos simples, como arroz blanco, macarrones, pan blanco, etc, fuentes de energía inmediata y que hacen sentir hambre al poco tiempo de haberlas comido, por carbohidratos complejos, como la batata dulce, lentejas, avena, ñame, yuca, además de proteínas y fibras.


Además, retirar los alimentos ultraprocesados (todo los alimentos empacados) ricos en harinas y azúcares refinados, además de iniciar una práctica deportiva regular por lo menos una hora diaria, cinco días a la semana y buscar métodos de relajación como el yoga, o terapias (mindfulness) que no ayuden a combatir el estrés y la ansiedad. Lo fundamental en este proceso de nutrir el cuerpo y alimentar nuestro espíritu.


Así que empecemos por cuidar nuestra de nuestra salud con lo que ponemos en nuestro plato. ¡Que nuestro alimento sea nuestro remedio y no la enfermedad!

Recuerden, todo lo que hagan, háganlo de corazón.


Dr. Alberto Lozano

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